domingo, 27 de febrero de 2011
El miércoles nos vimos con Iris y con Lilith y fueron un rato a la casa. Es muy lindo verlos jugar juntos.
El jueves anduvimos arreglando la cocina, organizándola y limpiándola.
El viernes llegaron las cajas, así que demás está decir que no tuvimos tiempo para nada.
Lo importante es que el Dud está contento. Llegó su carro y comió chocolate, nada le hace más feliz que el chocolate. Lo único malo es que luego del primer pedacito quiere más y más y más. Hoy se pasó una hora pidiendo chocolate incluso luego de dejar de llorar y ponerse a jugar, seguía diciendo "toto", pero ya pues, qué voy a hacer.
Ayer fuimos a encontrarnos con el hermano de Jürgen, el Dudu se portó bien, pero aun así fue demasiado para la cuñada de Jürgen. Margaretha estaba desesperada porque Eduardo subía y bajaba de los asientos, se paseaba por todo el restaurante (que estando vacío yo no veía ningún problema con que lo paseara) y no se supiera si permanecer en la silla alta o en el piso. En un momento de desesperación Margaretha le dijo a su marido "por favor, pide la cuenta". Jajaja, yo nunca me divertí tanto.
viernes, 25 de febrero de 2011
Días de locos
Tengo fotos y tengo videos y mañana mismo los pongo, pero ahora no puedo. Hemos estado tratando de organizar el depa para que las cosas de Ju, las cosas de Du y mis cosas quepan y además y para colmo se vean bien. Anteayer fuimos a dos tiendas de muebles para ver qué cama le comprábamos al Du, todo para decidirnos por la que vimos el día anterior. Ayer me pasé toda la mañana arreglando la cocina ya que es la única habitación que no tendrá nuevas cosas venidas de Lima. Y hoy llegaron las 10 cajas de Lima, grandes y pesadas, llenas de libros, juguetes y ropa que ahora tenemos que organizar y reacomodar, luego, y sólo luego nos podremos dar el lujo de pensar en decorar.
martes, 22 de febrero de 2011
Dudu y su nuevo juguete
Además de mi frustrado intento de hacer pan (el tiempo me ha borrado la memoria, me olvidé de cosas tan básicas como las medidas)
y el hecho del que Eduardo todavía duerme con el horario de Lima), hoy ha sido un día agitado. Hemos empezado a mover muebles para hacer más espacio para las cosas que vendrán, y además nos dimos una vuelta por IKEA para chequear qué podemos comprar, incluyendo una cama para el Dud porque su cuna está un poquito desastrosa.
El asunto es que IKEA hay una zona con juguetes de madera que Dudu no pudo resistir ni nosotros tampoco, así que es que el Dud se hizo de su primer juguete de esta etapa de su vida.
lunes, 21 de febrero de 2011
Nuestra primera mañana
Nuestra primera mañana en Graz; tranquila y sin problemas. Dudu está mucho más tranquilo de lo que esperaba. Juega mucho, come súper bien y hasta está tomando menos leche de su vaca privada.
El viaje
El viaje a Austria no tuvo grandes complicaciones. Sólo debería contar el hecho de que la cola preferencial de Taca demoró incluso más que la cola normal, y que en Frankfurt casi no meten el coche del Dud en el equipaje. Tuvimos que hablar con la aeromoza para que arreglara el asunto, mientras el Dudu lloraba porque su "titi" no estaba en el avión (No sólo descubrí que Dudu le llamaba titi a su coche si no que el pobre estaba mucho más consciente de lo que pasaba porque no se tranquilizó hasta que lo metieron en la carga del avión)
Dudu en Lima, ya en el avión enseñándonos los muchos aviones que veía
En Bogotá, mucho calor, comiendo algo en Kokorico
Dudu y sus amigos
Qué bueno que llevé miles de carritos porque sirvieron para aguantar las 8 horas en Bogotá
En el avión en la zona de la guardería, tenía dos niños ala izquierda y un bebé a la derecha. Todos muy lindos
En el aeropuerto en Frankfurt. A un ratito de abordar
El Dudu y su panda
Mis últimos días en Lima y mis primeras horas en Graz
Acabo de llegar a Graz ayer en la noche. Siento que todo fue tan rápido que casi no tuve tiempo de pensar. Estaba la familia de Jürgen en un momento y dos minutos después estaban despidiéndonos. Dudu estaba cansado y extrañado, cuando se acostumbró a la idea de sentarse a mi lado y no sobre mí en el carro, tuvo la mirada vacía por un rato, parecía que veía las luces a través del parabrisas. Su abuelo se sorprendió y le empezó a hablar, con esa voz que ponen los abuelos. Dudu sin muchos aspavientos le contestó con una sonrisa. Yo, sentía miedo, miedo al vacío, a la nada, al alemán en cada cartel, a la negrura de la noche, al silencio de la noche, sonreía, pero tenía miedo. Un miedo que me ha acompañado los últimos días en Lima, una sensación de estar a punto de saltar al vacío.
El viernes me di cuenta de que ya había despedido a mis amigos, ya había comido todo lo que había planeado comer mi último día en Lima, ya había pasado el día con mi familia, ya había hecho mis maletas y ya hasta me había bañado y bañado al Dud para irnos a dormir... y no quedaba nada, lo único que quedaba era la noche que pasaría poco a poco y el viaje y sentí el vacío absoluto, cerré los ojos y traté de dormir y sólo eso, sólo traté.
Cuando anoche llegamos a la casa, Dudu estaba contento, incluso demasiado contento, se la pasaba corriendo por toda la casa, chillando y dando vueltas. Todo estuvo bien hasta que llegó la hora de dormir ¿quieres dormir Dudu?... "noooooooo" arrugando la cara como hace cuando su respuesta es bastante categórica aunque increíblemente amable. Logramos dormir pero no logré ponerlo en su cuna, a la una de la mañana se despertó, y además se levantó y quiso tomar agua y tomar yogurt (que no había) y fue a buscar sus juguetes y los llevó a la cama. Como a las 2 o 2 y media logramos dormirnos. Además de eso, se despertó varías veces por pocos minutos y cada vez que trataba de llevarlo a su cuna lloraba. Ahora son casi las ocho y sigue durmiendo.
Mi llegada a Graz fue tan oscura y tan triste para mí, y luego esa noche extraña con Dudu moviéndose por la cama y despertándose a cada rato, no queriendo separarse de mí que era natural estar triste. Hoy en la mañana cuando ya no podía dormir, con la luz de la madrugada de Graz algo me impulsó hacia arriba, fui corriendo a la ventana y ahí estaba, era Graz dándome la bienvenida con su blancura. Pequeños copos de nieve caían sin reparo y una fina capa de ellos ya cubría el suelo. Yo sentí que me decían que todo iba a estar bien, que no debía preocuparme y sólo en ese momento me sentí feliz de estar aquí.
El viernes me di cuenta de que ya había despedido a mis amigos, ya había comido todo lo que había planeado comer mi último día en Lima, ya había pasado el día con mi familia, ya había hecho mis maletas y ya hasta me había bañado y bañado al Dud para irnos a dormir... y no quedaba nada, lo único que quedaba era la noche que pasaría poco a poco y el viaje y sentí el vacío absoluto, cerré los ojos y traté de dormir y sólo eso, sólo traté.
Dudu haciendo las últimas compras en Minka (el papel higiénico no es para mí por supuesto)
Dudu abrazando a su madrina
Dudu en la Bisteca, no comió mucho, pero lo poco que comió fue bañado en chocolate
Empacando
El pobre no tenía donde acostarse porque toda la cama estaba llena de cosas para llevar.
Nuestros paquetes
Mi amigos superpoderosos.
Cuando anoche llegamos a la casa, Dudu estaba contento, incluso demasiado contento, se la pasaba corriendo por toda la casa, chillando y dando vueltas. Todo estuvo bien hasta que llegó la hora de dormir ¿quieres dormir Dudu?... "noooooooo" arrugando la cara como hace cuando su respuesta es bastante categórica aunque increíblemente amable. Logramos dormir pero no logré ponerlo en su cuna, a la una de la mañana se despertó, y además se levantó y quiso tomar agua y tomar yogurt (que no había) y fue a buscar sus juguetes y los llevó a la cama. Como a las 2 o 2 y media logramos dormirnos. Además de eso, se despertó varías veces por pocos minutos y cada vez que trataba de llevarlo a su cuna lloraba. Ahora son casi las ocho y sigue durmiendo.
Mi llegada a Graz fue tan oscura y tan triste para mí, y luego esa noche extraña con Dudu moviéndose por la cama y despertándose a cada rato, no queriendo separarse de mí que era natural estar triste. Hoy en la mañana cuando ya no podía dormir, con la luz de la madrugada de Graz algo me impulsó hacia arriba, fui corriendo a la ventana y ahí estaba, era Graz dándome la bienvenida con su blancura. Pequeños copos de nieve caían sin reparo y una fina capa de ellos ya cubría el suelo. Yo sentí que me decían que todo iba a estar bien, que no debía preocuparme y sólo en ese momento me sentí feliz de estar aquí.
domingo, 13 de febrero de 2011
a 7 días 16 horas y 14 minutos de empezar a viajar a Austria
Hace tiempo que necesito sacar a mi mamá de la casa para disfrutar estar con ella. Dentro es como si todo lo que le importara girara en torno a lo que se debe hacer. En cuanto sale, puedo tener una madre capaz de hacer cosas divertidas, jugar, caminar, descansar en el pasto y hasta conversar con placer con el Dud que no siempre la escucha pero al menos intenta hacerlo.
Estar con mi madre fuera de la casa me hace tener a la madre que quiero, con la que puedo conversar, la que habla de cosas que quiere hacer, que quiere que hagamos, la que tiene planes en la vida, la que sabe escuchar.
Katy es una compañera del colegio. Sólo fue compañera mía en quinto de secundaria, así que no me conoció con anteojos y colita al costado. Soportábamos la estupidez del colegio jugando 4 en raya y conversando sobre nuestras aventuras con chicos (claro que en esa época nuestras aventuras eran besos sin compromiso y tal vez uno que otro toqueteo sin mucha profundidad) En cuatro en raya nadie nos ganaba, y de lo otro... recuerdo cuánto nos gustaba conversar. Después del colegio nunca nos volvimos a ver, vivíamos a 3 cuadras pero igual nunca nos volvimos a ver hasta que me la crucé en la calle y conversamos por horas como no lo hacíamos desde que teníamos 15 años. El otro día fui al cumpleaños de su hijo, cuatro años, sólo 2 más que Dudu (o un poco más) y fue extraño verlos a todos. Ver a su hermanita, que era casi una bebita en esa época, ahora toda una adolescente; ver a su hermano, con la misma sonrisa encantadora pero prácticamente con otra cara. Supongo que igual me vieron a mí, tratando de descubrir lo que quedaba de mí en mi cara, en mis movimientos, en mi voz. Es rara esa sensación, es como si te perdieras en la búsqueda del pasado. La única que está igualita es ella, Katty, la veo y casi puedo exigirle un cuatro en raya, jalarla para decirle algo en confidencia, la veo con los ojos que tienen los enamorados y no porque sienta algo por ella directamente, si no porque la veo y veo mi adolescencia caminando, hablando, contándome historias, veo su sonrisota y no puedo evitar sentir un cariño enorme y profundo por ella. Ay Katikaty, a ver si un día nos tiramos la pera juntas.
lunes, 7 de febrero de 2011
Fotos de Enero
Acabo de subir fotos del mes de Enero en el facebook de Dudu. No todos pueden verlas pero si son amigos de nosotros sí pueden.
Enero 2011
Enero 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
a 14 días 14 horas 15 minutos de empezar a viajar a Austria
Pero cuando uno deja el Perú, a pesar de todo el cariño que provoca, también puede encontrar fácilmente razones para querer dejarlo. No odiarlo o dejar de amarlo, pero al menos sufrir un poco menos la partida. En estas últimas semanas siento lo mismo que sentía en el colegio los últimos días de clases. En ellos, odiaba a los profesores, odiaba el uniforme, odiaba a mis compañeros y odiaba hasta el piso bajo mis pies. Todas las cosas que odiaba del colegio (que todo el año eran muchas) se volvían físicamente insoportables, caía en depresión y hasta lloraba de la angustia de querer por fin dejar toda esa basura.
Algo como eso, pero menos grave me está pasando. No soporto las combis, los claxons de los carros me enferman, mi cuarto (que es toda una casa para la familia panda) se siente cada vez más pequeño a pesar de estar cada vez más vacío, y hasta pienso en Austria con ilusión. Yo misma me sorprendo del hecho de que mi ejercicio mental haya dado tan buenos resultados y hasta me sienta feliz a veces de irme de una vez por todas.
Y es que ahí está el asunto, yo preferiría quedarme, pero esta sensación de estar por irme y no irme es lo que me llena de angustia, y aún así, a veces veo las veredas que no veré más a diario, ese kioskito que se esconde entre las casas a la vuelta de mi casa, mis amigos del barrio con esas sonrisotas francas y abiertas que me abrigan sin una sola palabra y siento como si estuviera a punto de saltar al vacío, como si este piso que me sostiene aquí en Lima se fuera a quedar aquí en Lima y allá no me quedara más que caer.
Pero regreso a mi primer estado de ánimo, arriba Austria, fuchi Perú (no me lo creo muy profundamente, pero ay de las artimañas que Odiseo tuvo que utilizar para llegar a Ítaca sano y salvo, así me valdré de las mías para llegar a Graz con ganas y contenta).
Les dejo algunas fotos de los últimos días.
El dud se sacó la mugre al tropezar y caer, me asusté tanto con la sangre y la heridota que casi lo llevo al hospital, pero no pasó de ser un susto y un labio horriblemente hinchado.
El dud en una galería
Jugando en la tina con Karla (Lala)
Celebramos el cumpleaños de Jürgen en la Bisteca (regalo de la madrina del Dud) todo súper rico y lindo, lo único terrible fue que se confundieron un poquito a la hora de poner el nombre de Ju.
Las consecuencias del sol.
Dudu en La Punta
El circuito del agua.
Tiago mojándose a más no poder.
Mis profesores y unos amigos de la piscina. POR FIN APRENDÍ A TIRARME :D. sin panzazo ni dolor en el pecho.
jueves, 3 de febrero de 2011
a 15 días 12 horas 50 minutos de empezar a viajar a Austria
Hoy encontré este texto que escribí el domingo 7 de noviembre del 2010 y lo muestro porque, aunque recuerde que en ese momento lo escribí llorando y porque recuerdo que cuando empecé a planear mi viaje lloraba a diario y con cada cosa que hacía, últimamente mi forma de ver mi despedida es totalmente distinta, pero primero lean esto, y mañana les explico.
Hoy he podido descansar quizás por última vez hasta que nos vayamos a Austria. Tal vez esté exagerando. El viaje está comprado para el 20 de febrero y a partir de mañana empezamos no sólo la cuenta regresiva si no todos los preparativos. Esta vez no es un viajecito, ni siquiera un gran viaje para visitar a la familia de Jürgen, esta vez lo dejo todo aquí. Y me gustaría decir que me duele dejar a mi familia o a mis amigos, pero lo que dejo es algo todavía más fuerte: dejo mi hogar.
Y es que dejo la humedad y mi nariz congestionada en las mañanas, dejo el claxon de cientos de combis, dejo el sonido de los estos pájaros en las mañanas, dejo los anticuchos y los pollos a la brasa, dejo mis paseos por La Punta y comer en el Manolo, dejo sentarme y conversar en mi lengua, dejo las fastidiosas tías que me dicen cómo debo educar a Eduardo cuando lo ven por la calle, dejo mis cortes de pelo a 10 lucas, mis depilaciones con cera por 15 lucas, mi menus a 5 lucas y dejo todas las lucas que pasan por mis manos todos los días, dejo a los cobradores de combi y esa extraña habilidad para hacer sonar las monedas, dejo el centro de Lima y su esmog y su multitud abrumadora y sus olores y sus innumerables objetos para comprar, dejo mis peleas con los vecinos déjamedormir-bajaelvolumen-llamoaserenazgo, dejo a los policías gordos y a los bomberos útiles a los que miro con cariño, dejo a mis tíos Namuches, dejo a mis tíos con muchos apellidos por parte de madre, dejo a mi madrina a la que veo poco sólo porque sé que la puedo ver cuando quiero, dejo a Gamarra y a Wilson y a Minka y a Metro y a Tottus, dejo el Mall Aventura Plaza de la Colonial, dejo al Bembos, dejo el saber que todo se puede arreglar, dejo el jabón de pepa, el detergente en polvo, el desinfectante olor a manzana de sapolio y el wáter y la ducha en la misma habitación, dejo a la j en pescado y en asco, dejo a la ausencia de la d en cansado, dejo al ají panca, al limón que cocina y al queso fresco, dejo saber que puedo viajar a Huaraz en cualquier momento de locura, dejo a Martín, a Lis y al Chino, dejo a César, a Enrique y a Rosi, dejo a Tiago, dejo a mi mamá, dejo saber que puedo visitar a mi papá, dejo mi hogar.
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