domingo, 26 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD 2010









Esta ha sido la Navidad más enferma que he tenido. Juju y yo resfriados contagiamos a Dudu que pasó una Navidad entre la sala de emergencia y un sin número de torturas médicas (desde la cámara de oxígeno con la que lo nebulizaron hasta el remedio para bajarle la fiebre) Además agrego que mi madre movió no sé qué mueble y se hizo daño a un músculo, así que ella también anduvo con cara de poto y tirada en su cama todo el día. 
Pero fuera de las cosas feas de la vida Navideña del 2010, debo decir que no hay nada como ver a Dudu abriendo sus regalos y nada como pasar una tarde jugando Monopolio con mi sobrino (que nos ganó aplastántemente y con un placer propio de sus 10 años)
Dejado de lado las necesarias explicaciones que me justifican el no haberle escrito a nadie ni haber dicho feliz navidad a nadie aún, le debo decir algo importantísimo.

FELIZ NAVIDAD A TODOS (aunque sea tarde) 
Y ESPERO QUE HAYAN PASADO UNA NOCHE MARAVILLOSA

jueves, 23 de diciembre de 2010

Viaje a Tumbes



Aunque nuestro viaje a Tumbes fue algo mucho más pesado de lo que imaginamos, lo recuerdo con una sonrisa.
Superar el reto de viajar con un bebé que no había cumplido los cuatro meses fue terrible, el coche era demasiado incómodo, Dudu dormía mal fuera de su cama, el calor era insoportable y los taxis eran demasiado caros para lo que esperábamos conseguir.
Además descubrí que con Jürgen hay cosas que no se pueden perdonar de los hoteles, como por ejemplo el hecho de que justo al lado de nuestra habitación criaran a un gallo madrugador que nos despertó a las 4 de la mañana con un estruendoso kikirikí. También descubrí que eso de "no hacer nada" no va bien con mi esposo. Los viajes son para conocer y hacer, eso de tirarse en la arena, no tiene sentido. Entonces mi fantasía de tirarme en la arena con mi bebé en Zorritos no funcionó, a eso le agrego que el único agente de BCP no funcionaba y que el estúpido hotel en el que nos metimos no aceptaba tarjeta de débito. No tuve otra que renunciar a la playa y regresar a Tumbes, donde por lo menos tendríamos lo necesario para cuidar de un infante lindito que ya empezaba a intentar voltearse para un lado.
A pesar de todo eso, veo las fotos de Tumbes y me emocionó, porque si junto el poquito mar que vimos y la comida y los paseos por la ciudad y los maglares y el río Tumbes y simplemente estar con mi familia lejos de todo lo que tengo es un viaje precioso. Ahí pueden ver el video arriba.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Agosto 2009



8 de agosto


Ayer jugaste por primera vez con algo que no era parte de ti. Te quedaste pegado viendo la mayólica del baño. Esas mayólicas tienen de vez en cuando una especie de arreglo floral azul y por alguna razón te llamó la atención. Te pasaste mucho rato mirándolas y hasta llevando la mano a ellas y tratando de entender el por qué de su textura fría y sin relieves. Además parecías hacerle conversación, preguntarle si ya había estado antes ahí, si realmente había estado ahí todas las veces que te habían cambiado el pañal. Y a veces te desesperabas ante su silencio, gritabas con esos gritos entre de felicidad y desesperación que nunca comprendo plenamente, luego le sonreías, tal vez porque habías comprendido algo que no te dijo pero que sentiste que te decía.
Estuviste hablando con la mayólica y mirándola y tocándola por lo menos veinte minutos, tu padre hacía bromas sobre la cantidad de LSD que te habías metido o qué clase de mariguana habías fumado, porque realmente esa sorpresa tuya frente a lo que nosotros es cotidiano era una cosa que no entendíamos.




En la noche, finalmente le di una respuesta a tu costumbre de cogerte el pelo con la mano. Me di cuenta de que, al menos ahora, sólo lo haces cuando tomas de la teta derecha, la que no te gusta (empecemos a pensar que eres de izquierda amor mío). En algún lugar escuché que los niños se cogen la cabeza como un resago de nuestro pasado primate. Al no tener pelo las mamis para sostenerse al trepar por los árboles, los niños humanos, cada vez que se sienten inseguros, se cogen el pelo porque es lo más cercano al pelo de mami que nos queda. La teta derecha, por alguna razón que todavía no comprendo, te hace sentir incómodo, incompleto. Cuando tomas de la izquierda, eres feliz y todo se acomoda en tu cuerpo, cuando tomas de la derecha hay algo que no fluye bien y tomas de ella por hambre o desesperación pero jamás por placer, por eso necesitas de tu cabecita y de tus pocos pelitos para relajarte y ayudarte a descansar.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Día del padre



Cuando Jürgen y yo nos encontramos en el aeropuerto después de la última vez que estuvimos separados antes de que nacieras, antes de besarme a mí, se agachó y me besó la barriga. Me cuidó, me acompañó y me ayudó siempre que lo necesité, pero nada como la manera en la que se empezó a portar en cuanto naciste.
He visto padres divirtiéndose con sus hijos, dándoles el baño simbólico para sentirse útiles y hasta los he visto paseando por las calles con ellos de la mano. Pero lo de Jürgen es espectacular. Pasa noches casi tan terribles como las mías sólo para no dejarme abandonada con el trabajo de dar de mamar, te cambia los pañales cuando él ha dormido mejor que yo, y hasta te ayuda a eructar con mucha más precisión que yo.
Un día me dijo "Cómo va a pasarla Eduardo cuando yo tenga que trabajar ocho horas al día", yo sólo atiné a sonreír, sabía perfectamente que lo que más le dolía era no verte él durante ocho horas al día: "No te preocupes Jürgen, cuando regreses, Eduardo va a estar más feliz que nunca".

domingo, 19 de diciembre de 2010

1er cumplemes de Dudu

la ropa grandota
Esto le ha pasado a toda madre que se precie. Antes de ver a tu hijo, ves la ropa hecha para bebés y se te ocurre que es imposible que le pueda quedar al tuyo, que parecen hechas para juguetes y que es imposible que un ser con las mismas partes que tienes tú quepa en algo tan pequeñito.
Pero bebé aparece frente a ti y esa ropita chiquitititittita que compraste le queda inmensa.
Lo extraño es que a diferencia de cuando nació Tiago, mi sobrino, a ti no te sentí indefenso, ni pequeñito, ni tuve miedo de tocarte o de cambiarte pañales y limpiarte. Eras fuerte, te movías como loco, llorabas como grande y sentía que tu carácter era de los míos, fuerte y de guerrero. Y sin embargo, la ropa te quedaba inmensa. Mira lo pequeñito que eras.

sábado, 18 de diciembre de 2010

1 mes de Dudu





Tu primera semana
Es difícil ahora acercarme a ti como a un adulto porque puedo verte como eres ahora. Cuando estabas dentro de mí, era fácil imaginarte creciendo y formando tus ideas y tus propios deseos, ahora que te veo llorar de hambre o patalear para tirarte un pedo me es difícil pensar que en unos meses estarás gateando y en unos años tratando de comprender a Descartes.
Esta primera semana ha sido la cosa más terrible para nosotros tus padres, sabía que sería difícil convivir contigo, cuidarte y darte lo que necesites, pero la realidad supera la ficción. Algo que consideraba tan simple como cambiar un pañal desechable ha sido de las cosas más difíciles del mundo, y eso de toma leche y duerme es parte de la imaginación de Walt Disney. Tú bebé, aprendes todos los días, y yo estoy aquí en la obligación de acompañarte en este aprendizaje, entonces un día aprendes que cambiarte los pañales es algo que tengo que hacer y lo aceptas con estoicismo, otro día aprendes que si cierras los ojos vas a poder dormir, aprendes también que mami está contigo aunque no la ves y que cuando empieza a cantar "stars shinning bright above you" es porque es hora de dormir y mami ya no tiene fuerzas.
A pesar de todo, debo confesarte que si bien yo la estoy pasando terriblemente, tu padre anda todavía peor. Hay una hormona que segrega el cuerpo cuando te doy de mamar que me ayuda a dormir fácilmente, pero papi no tiene esa hormona, y si bien yo duermo en cuanto tú caes dormido, papi da vueltas en la cama y para cuando tú te volviste a despertar él no ha dormido nada. Hoy para colmo empecé a roncar y para tu padre fue el acabose, terminó en el mueble tratando de recuperar un poco el sueño, y no lo culpo. Él está haciendo sacrificios increibles por ti, se ha encerrado en un lejano país de sudamérica por amor a tu madre y ahora está encerrado en nuestro cuarto sólo para poder ayudarte, lavarte la ropa, cambiarte el pañal y hasta prender la luz y apagarla durante la noche para que mami apunte bien a la hora de darte de comer.
Al final, en algún momento del día, abres los ojos y empiezas a mirar a todos lados, nos das cachetadas suavecitas con tus manitos a papi y a mí y se nos olvida el sueño y la pena y la angustia y la tristeza y con esos ojos curiosos que todavía no entienden nada nos haces ver que todo vale la pena, entonces te miro, te doy un beso en la frente y te digo que te amo... y aunque no lo entiendes, sé que es lo único que puedo hacer ahora.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La historia de la clínica



El 10 de mayo, mi tío Paco había pronosticado la fecha de tu nacimiento. Era divertido porque lo hacía con una convicción que casi asustaba, así que ese día me aseguré de tener todo listo para la clínica y todo listo para verte.
Fue día de la madre así que ese día vi a tío Paco, que me decía que todavía tenía tiempo hasta la media noche mientras se servía otra copa de ron frente a mi muy embarazada boca seca de alcohol.
Esa noche fue una de las más feas de mi vida. Sentía el estómago reventar, tuve contracciones dolorosísimas, diarrea y un dolor insoportable. Al día siguiente estuve todo el día contando las contracciones y mi hermano entrando a la habitación cada vez que gritaba. La diarrea había parado y las contracciones no eran como me las habían contado, así que yo no me creía muy bien que ya era que venías (aunque por momentos me convencía)


Esa tarde fui al doctor y me dijo que si bien sí eran contracciones, el hecho de que hubieran desaparecido quería decir que sólo habían sido producidas por la diarrea y que no significaba que ya estuvieras por venir. Regresé a mi casa, me bañé, me puse mi bata para dormir y me puse a chatear.
Cuando todo parecía completa paz, de un minuto a otro se me rompió la fuente.
Llamé al doctor y luego salimos corriendo a la clínica para ser atendida por emergencia.
La clínica Stella Maris me había dado la idea de una clínica que tenía cierta consciencia de cómo debía ser tratada una madre y un hijo. Aunque había elegido al doctor y no a la clínica, en ese momento creía firmemente que era una clínica seria, organizada y respetuosa (desafortunadamente me equivoqué) Cuando la obstetriz me revisó me dijo que parecía que sería cesárea, yo lo único que atiné a decir fue "¿ya llamaron a mi doctor?"


Para mí la césarea era lo último que quería, sabía que el porcentaje de operaciones de ese tipo es demasiado alto y tenía miedo de tener una cesárea cuando realmente no la necesitara. Como hasta ese momento no confiaba en nadie más que en el doctor que me había atendido preferí esperar. Mientras tanto me dieron oxitocina y empecé a tener contracciones cada 3 minutos más o menos.


Tuve que esperar a mi doctor varias horas (no sé qué problema tuvo) y mientras esperaba esa obstetriz se me acercó y me puso el termómetro en la boca, "¿no quieres una césarea?", me dijo. Con el termómetro en la boca sólo moví la cara para decir no; y luego con una cara de perro agregó "¿ni siquiera si tu hijo está sufriendo?". Esa tipa debe agradecer que tenía el termómetro en la boca porque en ese momento la habría puteado a ella y a 5 de sus generaciones futuras. Eso fue una falta de respeto, una mujer tiene todo derecho a escuchar directamente a su doctor después de que él ha, directamente, revisado su estado, antes de tomar una decisión. Y esa decisión debe ser tomada después de analizar información y datos, no coacciones, ni frases estúpidas destinadas a hacerte sentir culpable o a atemorizarte. Fue ahí cuando dejé de confiar tanto en la clínica Stella Maris.


Cuando el doctor llegó, terminé decidiéndome por la cesárea. El monitor fetal se movía cada vez que yo tenía una contracción y era bastante difícil seguir tu latido todo el tiempo, cosa que era necesaria porque debido al color del líquido amniótico que estaba perdiendo, tú habías pasado por sufrimiento fetal. Aunque en ese momento ya estabas bien, no había nada que me asegurara que no podías volver a ponerte mal y yo, en todo ese tiempo no había dilatado ni un poquito.


La clínica Stella Maris, tiene la política de no dejar entrar al padre en caso de cesárea de emergencia. Cosa que me parece terrible ya que es precisamente en caso de emergencia cuando más necesitas a alguien que te apoye. Menos mal, mi doctor tomó la responsabilidad de la presencia de Jürgen y al final lo dejaron entrar con cámara y todo.


Jürgen, que es a veces increíblemente nervioso, mantuvo una calma admirable. Y mientras yo me retorcía de dolor y de miedo, él me cogió la mano y se mantuvo firme. Si alguna duda me quedaba sobre él, en ese momento dejé de tenerla.


Luego de recibir la epidural y de gritar de dolor porque la puta anestesia no hizo efecto suficientemente rápido. Jürgen tomó esta foto:


Una de las cosas que más me preocupaban era la posibilidad de no estar contigo desde el comienzo, que te dieran leche de fórmula o que te hicieran pasar un mal rato por gusto. Así que luego de estar dos horas en sala de recuperación (luego me enteré que aún ahí debieron llevarte) llegué a mi cuarto y me sorprendí de no ver a mi hijo.


Cuando pedí a mi hijo, la obstetriz hizo gala de nuevo de su gran amabilidad y me dijo "está en la incubadora". Antes de dar a luz había ya leído que no hay razón para que un niño sano esté en incubadora y que además los niños con problemas leves se recuperan mejor al lado de su madre que en esa caja horrible. De todas maneras, aún si ellos tuvieran razón, tú ya habías estado en incubadora por más de dos horas, así que fue eso lo que les dije "ya estuvo ahí por más de dos horas, tráiganmelo ahora" fue entonces cuando me dijo la frase más estúpida que una obstetriz puede decir "SON LAS CUATRO DE LA MAÑANAAAAA" obviamente yo le dije "qué tiene que ver que sean las cuatro de la mañana, llámame al neonatólogo" eso mientras mi hermano decía "si mi hermana está en esta clínica es porque le dijeron que podía estar con su hijo desde el principio" sólo así te trajeron.


El staff del área de neonatología de la Clínica Stella Maris es la cosa más hecha a la champa que he encontrado. Mientras una me asustaba porque no hacías pipi, la otra me decía que era normal para niños con lactancia materna exclusiva. Tres veces me preguntaron si quería que te "complementara" (eufemismo de dar leche de fórmula), cada vez que te llevaban de la habitación tenía que llamarlas 3 o 4 veces antes de que te trajeran de vuelta, medio dopado por todo lo que te habían hecho llorar (luego vi cómo te bañaban), todo lo que yo había leído de la Organización Mundial de la Salud y demás páginas especializadas era completamente desconocido para ellas.
Si pudiera hacerte nacer de nuevo, tal vez habría sido en la misma clínica (por el doctor Paul Ramos que se portó como Dios manda) pero no dejaría que te alejaran de mí ni un minuto.
Cuando por fin llegamos a casa después de la tortura que fueron esos días en la clínica, sentí que tuviste que vivir unos días de recuperación, en los que reaccionabas violentamente cada vez que te tocaban y hasta miedo al baño le tuviste un par de veces.
Afortunadamente entre tu papi y yo, y tu tío Enrique, hemos logrado aprender a entenderte, a respirar profundo cuando te vuelves loco y gritas y a abrazarte cuando lo necesitas. Y creo que los días en la clínica no fueron más que un pequeño traumita del que ya te recuperaste completamente.
 La pregunta es ¿por qué una clínica tan conocida y "respetable" como la Clínica Stella Maris, tiene tan poco cuidado con el entrenamiento y educación de su staff y con el trato de sus más importantes pacientes, los recién nacidos?



miércoles, 15 de diciembre de 2010

Últimas impresiones del embarazo

8 de abril: tengo un hijo maravilloso que ya está de cabeza y mirando a la derecha ¿No es para estar orgullosa?
34 semanas 2 días y esperando. Hoy ha sido un día reparador
34 semanas, 4 días. Soy una tortuga galápagos, inmensa lenta y con pánico a caerme de espaldas.
34 semanas, 5 días. A Eduardo le divierte tanto que yo camine, que me patea los riñones, la vegija y si puede los pulmones. Díganme si no es un encanto :D
34 semanas 6 días. Un baby shower que me devolverá a mi amiga Dally.


35 semanas. Una menos, una más. Ahora a comprar los últimos detalles.
35 semanas 1 día. Estamos contando un mínimo de 37 y un máximo de 40, espero no más, porque la desesperación me matará.
35 semanas 2 días. Siento contracciones preparatorias pero sólo en la espalda. Las cosas raras de los Namuche carajo.
35 semanas 3 días. NO PUDE DORMIRRRRRR
35 semanas 4 días. Dormir de corrido es rico rico. Gracias mami por la almohada. Chúpate esa Vivian, dormí DIEZ horas :D
35 semanas 5 días. Necesito un minuto verde con mi marido, ¿dónde puedo comprarlo?
35 semanas 6 días. Encontré un lugar para llevar a amiguitos y a Eduardo a comer anticuchos que es bien riquísimo ¿Vao?


36 semanas. Soñé que subía las escaleras de dos en dos y casi corriendo. Hoy es día de lavar pañales, "es lindo porque no apestan" dice Jü
36 semanas 1 día. Grosser bauch, kleines baby
36 semanas 3 días. Luego del milagro de la vida, el milagro del matrimonio.
36 semanas 5 días. Disfrutando lo poco que me queda de luna de miel


37 semanas. Ya puede nacer! DE UNA VEEEEEEEEZ!!!!!
37 semanas 3 días. Bebé hoy se volvió loco, se movió como si ya estuviera afuera
37 semanas 4 días. Ya me hice a la idea de estar embarazada para siempre.
37 semanas 5 días. El día es más hermoso después de haber dormido. Ahora hasta pienso que algún día nacerá Dudu.
37 semanas 6 días, después de un día entero en la universidad, siento que todo en el mundo puede esperar


38 semanas. Tío Paco se equivocó. (es que dijo que nacería el 10 de mayo)
38 semanas 1 día, todos dicen que son contracciones, pero yo digo que las contracciones no vienen con gases y diarrea.
38 semanas 2 días. 50 centímetros, 3,710 kilos y HERMOSO. Ahora pongo fotos,













martes, 14 de diciembre de 2010

justo antes de nacer



El 10 de mayo me puse mal en la noche, me la pasé con contracciones, diarrea y dolor estomacal. Luego, durante el día 11, las contracciones se fueran espaciando. El doctor me dijo que mi malestar estomacal había desencadenado las contracciones, pero que el hecho de que se estén espaciando quería decir que el momento todavía no había llegado. De regreso a mi casa, ya con pijama y chateando tranquila, se me rompió la fuente.
Este video es de antes de ver al doctor, cuando mi hermano cronometraba el intervalo entre las contracciones y se emocionaban todos cada vez que me venía una.

sábado, 11 de diciembre de 2010

34 semanas de embarazo. Dudu se mueve



Juju y yo jugando a hacer que Dudu se mueva en la panza, al final no logramos prácticamente nada, pero igual es un video divertido para mí

miércoles, 8 de diciembre de 2010

23 semanas de embarazo





Este video me divierte mucho porque entre el inglés, el alemán y el castellano, creo que pocos entienden todo lo que se dice. En fin, si pueden disfrútenlo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

7 años ya

Creo que ya es una tradición que ponga esto en mi blog cada 3 de diciembre.

Feliz día Lis

"Siempre es gratificante encontrar con quien conversar, con quien sentirse cómoda, pero sorprende enormemente cuando ese alguien es una mujer.
Ayer, para que Lis esperara a su novio la acompañé y conversando me di cuenta de que es una persona bastante paja: inteligente, dulce y de una conversación maravillosamente fluida."

3 de diciembre de 2003

15 semanas de embarazo (diciembre 2008)


Mi nuevo alumno

miércoles, 1 de diciembre de 2010



Esto es de mi tercer mes de embarazo, esto es de cuando ESTABA embarazada de Dudu. NO ESTOY EMBARAZADA DE NUEVO.