jueves, 23 de diciembre de 2010
Viaje a Tumbes
Aunque nuestro viaje a Tumbes fue algo mucho más pesado de lo que imaginamos, lo recuerdo con una sonrisa.
Superar el reto de viajar con un bebé que no había cumplido los cuatro meses fue terrible, el coche era demasiado incómodo, Dudu dormía mal fuera de su cama, el calor era insoportable y los taxis eran demasiado caros para lo que esperábamos conseguir.
Además descubrí que con Jürgen hay cosas que no se pueden perdonar de los hoteles, como por ejemplo el hecho de que justo al lado de nuestra habitación criaran a un gallo madrugador que nos despertó a las 4 de la mañana con un estruendoso kikirikí. También descubrí que eso de "no hacer nada" no va bien con mi esposo. Los viajes son para conocer y hacer, eso de tirarse en la arena, no tiene sentido. Entonces mi fantasía de tirarme en la arena con mi bebé en Zorritos no funcionó, a eso le agrego que el único agente de BCP no funcionaba y que el estúpido hotel en el que nos metimos no aceptaba tarjeta de débito. No tuve otra que renunciar a la playa y regresar a Tumbes, donde por lo menos tendríamos lo necesario para cuidar de un infante lindito que ya empezaba a intentar voltearse para un lado.
A pesar de todo eso, veo las fotos de Tumbes y me emocionó, porque si junto el poquito mar que vimos y la comida y los paseos por la ciudad y los maglares y el río Tumbes y simplemente estar con mi familia lejos de todo lo que tengo es un viaje precioso. Ahí pueden ver el video arriba.
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