Entre nuestra casa y la de la Oma (la abuela de Dudu) hay 25 minutos en autobus que nos separan. Lo lindo es que Dudu se hace de un sitio al lado de la ventana y a los pocos minutos se queda dormido.
A veces no encontramos sitio al lado de la ventana, pero lo importante es sentarse solito y sentirse todo un adulto.
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