La mañana de Navidad, a las 5 de la mañana, Dudu despertó sin poder respirar y de no poder respirar llorando como loco. No lograba calmarse ni con teta así que fuimos de emergencia a la clínica. Nuestra Navidad fue hogareña, con Dudu silbando sin querer y siendo atormentado por el termómetro, el antistamínico y demás chucherías que vienen con la enfermedad.
Luego de Navidad casi no salimos a la calle y cuando, el 2 de enero, nos dimos cuenta de que podíamos salir con Dudu, nos fuimos a pasear. Terminamos en Magdalena comiendo en la dulcería Santa Rosa, y luego caminamos un poquito más porque Jürgen quería ver el atardecer. Habíamos salido con el tío César a comer, pero los almuerzos con Jürgen siempre se alargan por la caminata y siempre llegamos de noche. Lo bueno de esa salida, fueron estas fotos de Dudu con su tío.
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